Ahora, YA; a mis pendejos diecisiete años.
Sentir algo raro y maravilloso en mi panza por nueve largos meses; tener náuseas, antojos; alquilarme I Am Sam y llorar desde la presentación hasta los títulos mientras como helado de Mascarpone. No poder tomar alcohol ni fumar; cuidarme de que cualquier elemento sospechoso me roce la panza. Atender el teléfono y llorar de nuevo al escuchar "Felicitaciones, mamá". Cantarle, bailar con ella, idealizarla. Al fin parirla y sufrir del dolor, para poder tenerla después entre mis brazos, y saber que es mía; el amor de mi vida, por lo que voy a luchar hasta el final de mis días. Mía, sólo mía, para apretujar y amar y malcriar (cuasi) . Tenerla y saber que NADIE puede arrebatarmela, ni a ella, ni a su amor por mí. Para llenarnos el alma; para ser una para la otra. Para amar incondicionalmente.
PUTA MADRE, el que tenga un mínimo conocimiento de PSICOLOGÍA entenderá esta entrada como yo. El que no, dirá: Ay, pero que ternura esta nena tan pequeña lo que piensa!
NO, BOLUDOS; PENSAMIENTO LATERAL!
Y ENCIMA TODAVIA NO ME TIENE QUE VENIR, E N T E N D É S?
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necesitas tener algo que sabes que va a ser tuyo para toda la vida ,pero de verdad♥
ResponderEliminarPero después los hijos crecen y te odian.
ResponderEliminarY desarrollan patologías por vos.
Y no ven la hora de cumplir los malditos 18 para terminar abajo de un puente, cualquier cosa mientras sea lejos de vos (mamá del alma)
ay qe pensamiento estupido; si se saben criar bien y con amor los hijos no tienen porqe ser asi y pensar de esa forma.
ResponderEliminarte amo, mamá..