lunes, 28 de septiembre de 2009

Nah, si lo mío es súper normal.

Un cuentito para los queridos infantes:

El día miércoles 9 de septiembre de 2009 (un día antes de irme a Bariloche), sentía una gran y molesta PELOTA HIJADEPUTA en el lado izquierdo de la garganta que no me dejaba pasar ni un tic tac. Así fué como marché a la guardia del Sanatorio San Pablo (LARVAS); y qué me diagnosticaron? Anginas con pus y Otitís.
ANGINAS CON PUS Y OTITIS, HIJA DE PUTA! Un día antes de viajar 24 horas en un micro mal calefaccionado, sin dormir, y con 44 pendejos más llenos de gérmenes; un día antes de irme al sur, a la n i e v e, a cagarme de frío.
En fin; la flaca me dió un antibiótico y a los 6 días ya estaba, digamos, bien.
A la vuelta de Bariloche, llegó el Día de la Primavera. A mí, de forrrrra nomás, se me ocurre llamar a Giuliana y decirle: Gorda, mi amor, mi vida; nos juntamos?
PARA QUÉ, decime para qué? terminé en su casa, triste, comiendo las mil y un golosinas que había comprado y de las cuales no probó UNA.
Al otro día no podía dormir. Daba vueltas y vueltas en la cama pero no encontraba posición para no sentirme del orto y mareada.
Me levanté y vomité, aparentemente, las infinitas golosinas del día anterior y los 6 litros de alcohol consumidos durante 10 días.
Guardia. Gastritis. Copado.
Cápsulas garchas verdes y blancas por una semana más. Okey.
El viernes pasado se me ocurre ir a bailar con mi Manita Hermosa, la señorita Ángeles, después de haberle prometido hacía un mes llevarla a Cachengue. A todo esto mi estómago estaba mucho mejor, aunque no podía tomar ni una gota de alcohol, pero todo lo demás iba bien.
A la hora de haber llegado, siento que me están metiendo un taladro por la oreja.
Tranquila, pensaba. ES LA MÚSICA QUE ESTÁ MUY FUERTE. (???!!!).
A los veinte minutos ya no era un taladro, eran veinte; y yo de p e l o t u d a (not exactly *that* adjective) seguía en ese antro, a dos horas de mi casa.
Okey, a las dos horas y media estaba comiendome los sócalos del patiecito.
Vamos a casa. Ya.
Taxi. Casa. Despertar a mamá. Guardia.
"Pero si no tenés nada.."
NO TENÉS NADA FORRO, ME DECÍS? GAY DE MIERDA, PERO SI SIENTO UNA P*JA DEL TAMAÑO DE TU CABEZA EN EL OÍDO?!
"Lo que te voy a dar son unas gotitas, por si es cera. Y mirá, andá hasta el fondo del pasillo que te van a colocar *eeeesto* (me entrega una autorización para darme dos pinchazos en el culo y dormirme el cerebro) así te calma el dolor"
Y yo de maricona fuí igual, y la frígida de la enfermera que se olvidó de darme una y me tuvo que dar dos pinchazos.. buenÉsemo. A todo esto, en la primer inyección se me durmió la pierna, y cuando terminó de darme la otra me bajó la presión, por lo que me tuvo que dar un algodón con alcohol (se lo pedí yo, porque la muy infradotada se me quedó mirando mientras la piel se me volvía blanca muerte) y tuve que quedarme sentada comiendo un Beldent que me enchufó mi vieja, por unos diez minutos.
Bien.
Cuestión que ayer el oído seguía igual, y dije: NAH, no me rompas más los ovarios, no puede ser que yo no tenga nada; y pedí turno con mi médico de la vida miamorhermosoteamo.
Me revisó y con voz terriblemente hiriente, dijo... "Cómo no vas a tener tapado el oído si tenés terrible Otitis Cerosa?!"
Primero: VISTE PELADO IMPOTENTE, QUE ALGO TENIA!
Segundo: Qué mierrrrrrrrrrrrrda es Otitis Cerosa?.
Eh... aire. Tengo burbujas de aire en el oído, gente.


BURBUJAS-DE-AIRE, dónde mierda la viste?!

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